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Santiago de Compostela en tres obras literarias

11/08/2015

Un laberinto de letras pasadas recorre la zona monumental de Compostela. Los espectros de escritoras y escritores viven ente el musgo crecido de la Alameda y algunos de los más recordados se merecen una estatua con vistas a la iglesia de Santa Susana o una anécdota inagotable que sucedió en un rincón de la zona vella. Sí, el viento del nordés y la furia borrascosa del Atlántico hacen germinar a los escritores en la ciudad y conmueve a tantos otros que la visitan. Hoy repasamos Santiago de Compostela en tres obras literarias.

“Seis poemas galegos” de Federico García Lorca. Escritos entre 1931 y 1934 y publicados en 1935, estas seis composiciones en gallego del poeta granadino suponen una aproximación única a Santiago de Compostela. Lorca quedó tan impresionado con el antiguo Santiago que le dedicó el primer y último poema: Madrigal á cibdá de Santiago y Danza a lúa en Santiago. Está claro que no es sencillo transmitir sobre le papel sensaciones tan etéreas como la que se experimenta viendo la luna llena sobre la Praza da Quintana en una noche de clara y helada de invierno: la melancolía sutil, la ensoñación espabilada como relata en Danza a Lúa. El madrigal se convirtió en el más popular de los seis poemas gracias a una versión musicada que hizo el grupo folk Luar na Lubre.

Fragmento de Danza a lúa en Santiago

¡Fita aquel branco galán,

olla seu transido corpo!

É a lúa que baila

na Quintana dos mortos.

 

[¡Mira aquel blanco galán,

mira su transido cuerpo!

Es la luna que baila

en la Quintana de los muertos].

Trece campanadas (Trece badaladas , título original)” de Suso de Toro. La lírica que nace en cualquier rincón en Santiago de Compostela puede convertirse en misterio tan solo si esperamos un par de horas más. Suso de Toro, autor compostelano, compuso una narración sobre el misterio y los recuerdos asociado a una de las almas sonoras de Santiago: la campana de la Berenguela. Una narración yuxtapuesta en la que los personajes van dando el testigo de la narración unos a otros, abriendo las posibilidades interpretativas. Intriga, ensayo artístico, deuda onírica...Trece campanadas es una buena novela para acercarse a Santiago de Compostela más allá de los tópicos de las guías. Aquí un fragmento de la descripción de la Praza do Obradoiro.

Praza do Obradoiro, Santiago de Compostela

"El canónigo abrió el portal y permanecieron allí asomados a la plaza del Obradoiro sin gente, como un lago de piedra cubierto de agua y barrido por ráfagas de viento. La luz no era luz diurna, era la luz de una hora que no correspondía ni al día ni a la noche, como si fuese de un tiempo húmedo nacido en el fondo del océano y que inundase el país y la ciudad"

Compostela y su ángel” de Gonzalo Torrente Ballester. La relación entre Ferrol y Compostela siempre ha sido feliz para las letras. Aquí vivió el gran filólogo Carvalho-Calero y Gonzalo Torrente Ballester dedicó una novela a la ciudad, una de sus madres intelectuales. Compostela y su ángel es una carta de amor, una geografía sentimental de una aldea grande de piedra que se abre como un poema extranjero que se acaba por comprender a la mirada de Ballester. Para nosotros, este fragmento de la novela no ha perdido ni un día de vigencia:

"Compostela se hace en torno a la campana. La campana lo va creando todo día a día, siglo a siglo, sin más que dar las horas. Y la niebla es el caos de donde la campana va sacando las cosas. Primero, su propio bronce sonoro, la torre de donde pende, y su nombre. Después, las piedras labradas, las bóvedas, las cresterías, las fachadas y los patios. Por último, las callejuelas y las plazas, y los santos en sus hornacinas, y los que, desprovistos de ella, son ornato de portadas, y esos otros que aparecen perdidos en un lienzo de pared, venidos Dios sabe de dónde, con señal de los siglos en el rostro mutilado o gastado".

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